El coche por testigo
NUNCA me he explicado, excepto si veÃa alguna pelÃcula antigua del neoyorquino barrio del Bronx, que ver un coche a lo lejos proporcione seguridad. Por lo visto, y está bien, nunca vemos al conductor como a un asesino en potencia, un secuestrador o un psicópata capaz de atropellarnos sino como a un desconocido amigo que dejará su volante para auxiliarnos en un apuro extremo. Conclusión, las calles sin coches son desiertos peligrosos.
Y asà no hay manera de que fructifique cualquier operación que elimine tráfico de las calles para dejar espacio a los peatones. Por eso o porque nuestro mejor amigo es el coche, incluso si sólo hay que cruzar un par de vÃas para comprar el pan, porque lo del periódico cada vez es algo más exótico. Estoy seguro de que la mayorÃa de los conductores aprobarÃa la legalización de la segunda fila, con sus reglas. El caso es que sólo Larios se ha logrado peatonalizar de verdad, y ya comprobamos hace dos veranos que con margen de error.
La Junta decidió, y se equivocó, proponer alternativas al diseño urbano de esta capital, algo que corresponde al Ayuntamiento. Con la promesa de que respaldarÃa económicamente un proyecto que sustituyera el tránsito de vehÃculos privados y apostara por el transporte público, encargó a un arquitecto y a un ingeniero un estudio para la regeneración de uno de los barrios más colmatados por el cemento, la Carretera de Cádiz.
Como era de suponer, los 340.000 euros gastados por el Ejecutivo autónomo en el trabajo no servirán al final para nada. Francisco de la Torre no comparte esa visión de la capital y menos si eso supone aceptar la herencia de la entonces consejera de Obras Públicas y hoy secretaria de Estado de Transportes, Concha Gutiérrez. Se frustra asà la oportunidad de ejecutar un proyecto ambicioso, distinto y arriesgado. Y afortunadamente la Avenida de Velázquez no se parece mucho al Bronx.
via:malagahoy

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